En este momento quiero ser real, quiero ser yo, la que escribe describiendo lo que guarda dentro, la que por momentos no es capaz de diluir las sombras si no es con lágrimas así como en otros rompe barreras, sube y salta.
Quiero ser real porque adivino que no soy yo la única persona que vive flotando y, como surfistas, a veces, la ola nos envuelve tanto que se hace difícil saber cuándo se va a terminar. No es consuelo de tontos, es apoyo emocional caracterizado por empatía, y yo... quiero ser real... y quiero pensar que todos lo somos y que todos tenemos esos momentos en los que la superación personal se marca como un reto diario.
Dejo atrás la enfermedad..., no soy una enfermedad, soy una persona con inquietudes e ilusiones, con esperanza de conseguir mis metas y mis objetivos, apasionada de la vida y tremendamente cabezota para poder entender la dimensión de ésta desde todos los prismas. A veces, por momentos, el ángulo de visión azota mis sueños y me hace pensar que nada, a partir de ahora, será fácil... , otras veces vuelca en mi un halo esperanzador que me lleva a comerme el mundo. No estoy segura de qué ocurrirá mañana, quizás tampoco estoy dispuesta a saberlo..., pero sé lo que ocurre hoy, y hoy... tengo miedo.
La verdad no sé como vencerlo, se ha aferrado a mí al ver mi vida dada la vuelta, al pensar en volver a empezar, al perder lo que creí un infinito y ver que no estaba del todo valorada, al sentir que en un solo instante te ves obligada a tomar decisiones, al no encontrar respuestas a todas mis preguntas... todo eso.., todo..., se ha transformado en una bolsa de complejos que por momentos me retienen inmóvil, sin saber qué hacer, por donde tirar, pensando si vale la pena afrontar o es mejor quedarse esperando.
Y me siento fea, y me veo horrible, y si tengo que alzar mi voz me quedo pequeña, y si deseo hacer algo y no me acompañan... no lo hago, y me paso el tiempo tanteandome a mí misma..., y revuelvo el cerebro intentando encontrarme mientras sonrío a los demás porque mis ratos de tristeza son sólo míos. Y le pido a un ser divino que por favor no me vuelva a hacer sufrir y que me saque de esto y me enseñe el otro lado. Y al final, toda mi conclusión , es que soy idiota, porque valgo lo que nadie sabe, porque guardo dentro de mí valores que hoy en día apenas se encuentran, porque tengo más sentimientos que el mío unidos para romper mil cadenas y porque finalmente tan solo estoy gastando neuronas gratuitamente.
Por eso hoy me voy a levantar, voy a salir a la calle, voy a decirle al mundo que mi trasero es mío y me costó alimentarlo y que no necesito compañía alguna que me resguarde si mi voz es pequeñita porque puedo fulminar con la mirada, puedo tragarme el orgullo pero no la dignidad, puedo borrar en un momento el mundo y dibujarme uno nuevo y saltar barreras que ayer ni siquiera existían. Simplemente... porque puedo... porque debo..... porque quiero vencer al miedo, a los complejos, a las inseguridades y las diferencias que se han ido creando en mi por haber sido vulnerable.
Complejos fuera..... nos impiden disfrutar de la realidad. (Aprecia lo que tienes)

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