Vive

"El arte hace los versos pero solo el corazón es poeta"

jueves, 25 de abril de 2013

Frustración

El hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído (Concepción Arenal)





No había frustraciones... ni las hubo... hasta que volví a mi vida habitual sin ayudas externas y todo se me hizo más pesado. La casa se me venía grande, el estar de baja traía en su regazo una pila de pensamientos amontonados, la falta de concentración era clara y las tareas en la que debiera implicar la mente requerían un tiempo, a mi modo de ver, excesivo para al menos llegar a entenderlas. Mi cansancio físico provocaba a su vez un agotamiento mental que a su vez traía un estrés supremo y por tanto un debilitamiento mayor. 

Me ahogué verdaderamente en vasos de agua y mi angustia muchas veces no sabía realmente por donde salir. Me asusté a mí misma con mis salidas de tono; con ello también herí sentimientos inconscientemente, y tras ello me costaba reconocerme en esa tesitura. Mi permanente sonrisa se convirtió en un torrente de lágrimas desordenadas que brotaban según cómo venía el aire. A las percepciones de la gente respondía ocultando el verdadero estado, por vergüenza posiblemente, porque no es fácil verte así y realmente no saber controlar por qué estás actuando así. 

Supongo que esta es una palabra que dije y voy a mencionar muchas veces: Incertidumbre. Esta acepción pocas veces trae algo bueno. Siempre será mucho mejor la certeza. Llegué a dudar incluso de lo que nunca debía dudar, me creí sola en una guerra y desarmada, y aunque sabía perfectamente que no era así, en mi interior se dividían las sombras y traían a mi cabeza un verdadero descontrol y sentimientos encontrados que no tenían ciertamente sentido. 

Pase una vez... pasen dos... a la tercera sabes que tienes un gran problema por delante y que te espera un gran ejercicio de asumir las cosas como una persona adulta. Tan solo es otra etapa por la que hemos de pasar, nadie nace sabido y encajar ciertas cosas en tu vida lleva su tiempo. Decidí por mí misma acudir a un psiquiatra y esperar que me diese las claves para llegar a controlar esa actitud desmesurada. 

Me encontré entonces en una situación de pánico un tanto inexplicable, porque ya mis dudas eran qué le iba a decir a ese señor cuando llegase el momento. Me sentía vergonzosa de nuevo. Abrir así tus adentros a una persona que no conoces de nada... no sé si me convence, pero al mismo tiempo pues piensas, todo lo que sea mejor para tí y para los que te rodean, bienvenido sea. 

Fui... y paradojicamente acudí muy tranquila. Hablé, me desahogué, me autoculpé por mis cambios emocionales, expuse lo que creía que sería correcto pero que en realidad no conseguía aplicar, me acordé de mi pareja, de mi familia, de mis amigos y pensé, pues vaya, qué idiota soy. Creo que estoy sola y sé que no estoy sola. Creo que mañana me quedaré en una silla de ruedas y realmente estoy poniendo un final a algo que es totalmente desconocido y hasta practicamente difícil que ocurra, creo que puedo hacer muchas cosas pero en el momento que me pongo a hacerlas mi agotamiento puede conmigo, creo que mucha gente no entiende mi nueva situación y por eso creo que he llegado a un punto en el que llevarme la contraria implica una contestación automática e hiperbolesca. 


Son tantísimas las cosas que se te pasan por la cabeza en un minuto que es imposible llegar a controlarlo todo como es debido. El umbral de estrés emocional está muy bajo, y llegar a rozarlo es sumamente fácil en una situación así. El psiquiatra no quiso darme medicación alguna (lo celebré), y optó por explicarme en buenas palabras que todo lo que estaba ocurriendo es que había pasado demasiado poco tiempo para asumir una cantidad de cosas importantes que formarían parte de mi vida diaria de ahora en adelante. Me recomendó que emplease ese tiempo libre en hacer lo que más me gustaba y que no tuviese miedo a expresar lo que sentía por muy desmesurado que fuese, ya que quien me rodeaba iba a entenderlo y sabría que era cuestión de tiempo. Me calmó bastante. Todo esto ya lo sabía, pero me calmó bastante. Cada día que pase asumirás un poco más y mientras asumes, controlas. 

La verdad es que después de aquella conversación y el empezar a trabajar, mi proceso de asumir avanzó a pasos agigantados. La música volvió a hacerse mi centro de atención (algo que necesitaba y que tenía un poco abandonado). Mi guitarra volvió a sonar, mi voz volvió a cantar y puede que no estudiase a un ritmo descomunal, pero poco a poco voy haciendo el camino. No he vuelto a llorar sin más. Me gusta sonreir. 


martes, 23 de abril de 2013

El poder de la amistad



Si decides tirarte de una montaña, no saltaré contigo. Te esperaré abajo, para salvarte

Hoy he tenido que hacer un salto en el tiempo y ponerme exactamente en el momento de ahora, en este instante. Entre otras cosas porque mi blog sin una entrada en 23 de abril, no sería mi blog, o , al menos, estaría pasandose por alto algo demasiado importante.

Quizás no es la mejor foto que tenemos juntas, pero aunque tenemos muchas realmente es una de las pocas en las que estamos vestidas de "normal", sin uniformes ni sacos. De la misma manera todos podríais estar pensando... bien, y si querías hablar de ella... ¿por qué no la has puesto a ella sola?. Y entonces yo contesto... ¿cómoooo?.... ¡ si lo que estais viendo en esa foto no son dos personas! ¡Es un tándem! y nos llaman.... ¡Lolalla!.

Quisiera hablar de Lola no sólo porque hoy es su cumpleaños, eso es tan sólo un dato más (dato que celebro efusivamente), pero detrás de todo esto hay muchos motivos que , en realidad, no se distan tanto del tema principal por el que arranqué mis letras al público. De la misma manera, tampoco es ella la única persona implícita en esta ansia que tengo de escribir en este momento, pero sí es probablemente la que más me lleva a hacerlo por cuanto ha hecho por mí. (No os pongais celosas mis otras compañeras, porque todas sois dignas de pertenecer a esta parte de mí y de hecho lo sereis, sé que vais a comprenderme).

Cuando conocí a Lola , y podría ser poética pero prefiero en este momento ser directa, sonó una chispa, como cuando reconoces algo intenso dentro de una persona desconocida pero que te lleva a conocer más y más. Eso me pasó a mí con ella. Podría decir que es algo raro porque no es algo que me pase todos los días, pero al mismo tiempo conforme pasan los minutos, los meses, los años... siento que deja de ser tan extraño para hacerse algo completamente lógico y coherente..., de no ser asi no podría considerarme una mujer inteligente y creo que lo soy.

Digamos que su acento ya te embruja, porque cuando habla... Lola es simplemente arte; pero cuando percibes esas ganas de vivir, de ganarle a la vida, de continuar creciendo y empapándose en cada momento de conocimientos, de aprender, de enseñar, de implicarse, de divertirse, de entregarse..., es entonces cuando sientes que Lola... es pasión por todo cuanto la rodea. Y cuando todo lo que percibes es pasión.... lógicamente: TE APASIONA.

Desde que hablé por mi primera vez con ella hasta que sufrí mi primer brote en la enfermedad transcurrieron tan solo 8 meses, y de alguna manera mi percepción a estos 8 meses se traducen practicamente en toda una vida, porque tengo esa impresión de conocerla desde siempre. Aún así, quitando el tiempo del medio, cada día me deja más claro el valor y el significado que tiene la palabra AMISTAD.

Para mí no está resultando fácil sentirme alejada de mi familia, nunca fue fácil, pero menos ahora. A veces tiendo a sentir esa necesidad implacable de gritar: ¡¡MAMAAAAAAA!! y que tu mamá realmente pudiese aparecer y decirte : Tranquila, estoy aquí. No sé si podeis volcar esta sensación en vuestro propio cuerpo pero entendedme cuando digo que esa respuesta, a pesar de que mi madre hace todo lo que puede y más desde lejos, reaparece en el cuerpo de Lola en presencia. A veces, todo esto se traduce en pura telepatía, estar preocupada y pensar: mañana tengo que hacerme la prueba y ... tengo miedo, puede conmigo... y entonces sonar el teléfono, escuchar arte y que el arte te diga: estaba yo pensando que si quieres mañana te acompaño para que te sientas mejor. (ahora sí suena a poesía, ¿verdad?... pero es totalmente realidad).

Ella ha estado conmigo en cada uno de los momentos, fáciles y difíciles, escuchandome, comprendiendome, acompañándome, haciendome todo más fácil, animándome, contando conmigo. Mejor todavía... sigue haciéndolo, en cada momento. Eso es el poder de la amistad, que te hace gloriosa y afortunada cuando la tienes, sin necesidad de que existan problemas por el medio, pero que te hace más fuerte y te funde en uno cuando el problema está.



Sé que nunca podré agradecerte totalmente todo lo que haces por mí, cuando con tus locuras inundas mi mente de buenas malicias, cuando me llamas una mañana y aclaras todas mis dudas de una, cuando me regalas tu tiempo y lo inviertes en apoyarme, cuando siento miedo y me traes la sonrisa o cuando tengo un propósito y no solo lo apoyas, sino que trabajas conmigo a la par. ¿Sabes?... es difícil describir cuán importante te has hecho en mi vida, pero decirte ahora que sin todo eso mis sonrisas hubiesen sido menos, puedo asegurarlo.

Para unas personas serás la mejor compañera que ha existido nunca; para otras serás probablemente la todoterreno, es posible que para otras valgas oro en tu profesión y que para otras tu amistad sea totalmente imprescindible. Yo creo que simplemente tengo suerte, porque para mí eres todo eso, y no sólo eso, es que puedo percibir todas esas partes y mucho más.

Puede que hoy no te regale un libro, pero te regalo lo que siento en un "agarrao" de letras que por el tamaño de la protagonista me ha costado confeccionar para que no se quedaran inferiores. Puede que hoy no te regale una rosa porque de ser así probablemente la rosa que te merecerías tendría que ser diferente para hacerte distinción. Pero ahora que lo estoy pensando... yo no celebro el Sant Jordi, porque soy gallega y en ese caso compraría ese libro en tono norteño un día 17 de mayo. Este día tan sólo se me hace especial porque celebramos que aquí sigues por un año más. ¿Hay algo mejor que eso?. Así espero poder verlo año tras año hasta que de mayorcitas nos apaguemos.

Te quiero millones Lola.. y esto va a quedar fuera de tono y pocos serán los que lo entiendan  pero... ¡don't touch my balls! ;)

¡Que tu vida siga siendo arte!.




viernes, 19 de abril de 2013

Cambios

Descubrir algo significa mirar lo mismo que esta viendo todo el mundo, y percibirlo de manera diferente.
Albert Szent Gyorgi


Salí del hospital hinchada, colorada, lenta en mi caminar y con los músculos baldados, y sobre mi cabeza lucía un sol espléndido, propio de un verano de asfalto en Madrid. A mi lado caminaban mis padres, siguiendo mi ritmo, con una brillante sonrisa en la cara y mil dudas en la cabeza. 

La perseverancia y la constancia se consituían como un nuevo reto personal y tras el cristal de mis ojos todo impresionaba diferente. A veces, pasamos por la vida como meros observadores, viviéndola como si no fuese a tener final, desaprovechando las oportunidades que surgen y pasando por alto trenes que sólo pasan una vez. Perdemos el tiempo preocupándonos, holgazaneando, buscando excusas que nos dejan estar tranquilos pero nos impiden ver más allá. 

Al cruzar la puerta de salida... ví la vida, algo en lo que probablemente , no había reparado antes de aquello. Cuando eres capaz de sentir que la vida se besa íntimamente con la falta de ella y que , a un solo paso, puede ser acosada, te vuelves celosa.

Es posible que sintiese mis paseos más largos y cansados, que el sol me deslumbrase más de lo debido, incluso que mi ánimo estuviese envuelto en un mar de incertidumbre incompleta.., pero lejos de todo eso, aprendí, por primera vez, a disfrutar del camino, a destapar la oscuridad y a creer que , mañana, toda esa incertidumbre acabaría siendo certeza. 

Este es un ejercicio que continúo haciendo ahora, cada vez, que salgo a la calle, con música en mis oídos, borro los pensamientos negativos de mi mente sustituyéndolos por las sensaciones que me da el paisaje, la brisa, el sol y las personas que se cruzan sin rumbo por delante de mí. Analizo lo que me rodea y le saco jugo y trato de convertir cada viaje en una excursión. 

El ánimo fluctúa, como es evidente, va intimamente ligado a mi estado físico. Quizás en un momento caiga, pero no me retengo. No es fácil asumir que te ha quedado herencia de por vida, que los dolores van a ser habituales, que tus viajes a los médicos serán constantes o que dependerás de un tratamiento para vivir mejor, pero fuera de todo eso, existe siempre el apoyo de los que están contigo, que trabajan como tú en entenderlo cada día mejor y hacerte este camino más llevadero a pesar de que, en muchas ocasiones, esos cambios de ánimo terminen por romper con todo, cegarse y hacerte sentir lo peor por no saber controlarlos... aún así, jamás dejan de estar ahí.

Mi recuperación fue en Galicia, rodeada de aire puro, buenas comidas, pequeños ejercicios y una familia maravillosa. Ahí me he sentido como cuando era pequeña, hasta mocosa, con sobreprotección incluída. Mi mente estaba tranquila y mi cuerpo estaba mimado y afianzándose cada día más con la nueva situación. Todo fue a mejor y estaba preparada para comerme el mundo de nuevo. No había frustraciones.


"Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan." (Friedrich Nietzsch)



miércoles, 17 de abril de 2013

Diagnosticando

Tengo una visión simple de la vida: mantener los ojos abiertos y continuar.
Laurence Olivier


En mi mente, malograda, quería mantener la calma. Me apoyé en el respaldo del sillón y respiré con contundencia, empapándome del oxígeno que me faltaba, y relaja.. relaja... relaja... suena a chiste, pero encendimos la tele con la serie favorita: "The big ben theory" , de la cual solo podía percibir las risas y carcajadas. Mi vista comenzaba a cambiar y no sabía hasta qué punto eso era mejor. 

El halo nauseoso continuaba con fuerza y la imagen comenzaba a doblarse produciendo un mareo extremo. Miré hacia mi novio. No sabía realmente si estaba aquí o allá, y le pregunté: ¿Cómo tengo los ojos?. La respuesta fue rápida: Madre mía, mira aquí, y ahora allí, y ahora arriba y luego abajo... y.. el ojo derecho.. ¡no se te mueve!. A las 8 horas de haber percibido el primer síntoma (visión borrosa), apareció la infraversión y parálisis en ojo derecho.


La actuación fue casi inmediata. La diplopia ya indicaba directamente algo neurológico, así que nos dirigimos rápidamente al hospital. Allí fui sometida a las primeras pruebas en donde barajan dos posibilidades nada gratas: ¿Quizás es un ictus? ¿quizás un tumor cerebral?. La espera de noticias se hace larga y en ese momento realmente no sé describir cómo llegas a sentirte, pero mientras ellos barajan posibilidades , tú barajas de qué manera vas a seguir de ahora en adelante. La preocupación es intensa y la incertidumbre más. Llegas a pensar en todo y en nada a la vez y, aunque solo tienes ganas de llorar, ni eso puedes. Siempre te queda pensar... ojalá y se estén equivocando. 

Te preparas a recibir noticias en diferentes grados pero no sabes hasta qué punto estás preparada y te acuerdas de todo el mundo, de tu familia, tus amigos, tus compañeros... y de cómo podrían encajar ellos también una noticia así. 

Intenté mantener la calma dentro de mí, aunque es obvio que en ese momento la calma no es calma. El resultado del TAC cerebral era quizás en ese momento el más importante y recordar ahora mismo cómo esa doctora se dirigía a mí (yo la percibía en cámara lenta) con el resultado de la prueba, vuelve a darme escalofríos. Se sentó a mi lado, y fue rápida: Tengo una noticia buena y otra mala. La buena es que el TAC está limpio, no hay tumor... , por Dios, ahí en ese justo momento ya no me importaba cuál era la mala, ¡nunca podría ser tan mala!... La mala es que debes quedarte ingresada porque creemos que puede ser un ictus isquémico y hay que realizarte más pruebas. 
Sinceramente... en ese momento yo sólo me quedé con la noticia buena. Y fue entonces cuando toda esa presión que tenía por dentro estalló y mi cara apareció inundada en lágrimas y me rellené por dentro de fuerza. Abracé a esa doctora como quien abraza a una madre por última vez y me dispuse a dejarme hacer lo que quisieran conmigo y llegar a un final certero. 

Me ingresaron a las 5 de la mañana en la planta de neurología. Conmigo estaba mi chico, cansado y excesivamente preocupado. Me colocaron un parche en el ojo y, aunque dormí poco, dormí bien. Había sido un día muy intenso. 


Me desperté temprano, era sábado, y tras abrir los ojos se abrió la puerta. Mis padres estaban allí. Tenía tantas ganas de verlos y de sentirlos que se me hace realmente difícil describir ese momento. Dentro de mí se marcaba un hilo de culpabilidad por haberles hecho partícipes de una situación así. Si hoy, que escribo esto, aún me cuesta aceptar ver la preocupación en sus caras..., aquel día este sentimiento era gigante, me comía por dentro. Pero quizás el hecho de ver con tus propios ojos cómo pueden entregarte hasta el último aliento, creedme, todo eso, solo se puede traducir en más ganas y más fuerza para comerte el mundo y seguir adelante sin importar cuál sea el problema. 

Los días del sábado hasta el martes fueron de espera. El martes tenía la resonancia cerebral y esa prueba sería la más contundente. Mientras tanto fui recogiendo más síntomas. Paresia de hemicara derecha con comisura labial ladeada, torpeza motora en pierna izquierda... todo se iba sumando poquito a poco, y los dolores eran cada vez un poquito más fuertes. 

Llegó el día de la resonancia y con ella llegó la otra posibilidad. Analíticas varias y una punción lumbar (extremadamente agresiva y dolorosa- con 7 intentos nada menos). Me diagnostican de SDA (síndrome desmielinizante agudo), me ponen tratamiento intravenoso con metilprednisolona al que respondo enérgicamente y al finalizar la semana, te devuelven a la calle con toda una nueva vida por delante completa de dudas.

No te queda más que pensar... ¡qué ocurrirá a partir de ahora!. Al menos... de entre todas las opciones, te quedaste con la mejor. 







"La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada." ( Soren Kierkegaard )


martes, 16 de abril de 2013

Primer síntoma


Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. (Albert Einstein)



Hacía tiempo estaba inmersa en mis estudios, dándoles quizás más importancia de la que debiesen tener, con constancia y con muchísimas ganas de terminar. Estaba preparando un máster de Gestión y administración de enfermería, no porque quisiera realmente dedicarme a ello pero de lleno me aportaba y me abría conocimientos a una forma diferente de ver la profesión, desde el punto de vista de la organización y la calidad, y el saber cómo funcionan nuestros servicios fuera de la labor asistencial (que para mí siempre será la primera y la primordial).

Meses atrás había pasado por momentos de angustia total respecto a estos estudios. Unas veces fluían dejándote ese sabor de satisfacción enorme por haber concluído el día sin dudas... y otras veces me creaban una angustia desesperante por no saber controlar realmente todas esas acepciones nuevas que llegaban a mis neuronas como jarras de agua fría; entonces precisaba de mucho más tiempo para llegar a entender y ese tiempo se traducía en mí como un contrarreloj dentro de mi cabeza, entonces no solo no controlaba la lección, tampoco controlaba el tiempo y mucho menos mi estrés mental.

Dedicaba muchas horas a ello, quizás la mitad de ellas perdidas, y por la noche llegaba a mi trabajo con la cabeza cuadriculada, una sonrisa y una preocupación por pensar... ¿me dará tiempo mañana?.
Mis compañeras me animaron siempre y me ayudaron siempre, y entre sus pequeños consejos siempre estaba el de : ¡frena, descansa.. mañana será otro día!.

Realmente yo misma me sentía extraña. Nunca tuve problemas para estudiar y mucho menos para saber planificarme el tiempo, pero probablemente esa vez lo tomé como un reto personal que se me fue de las manos, y entre el estrés y la cabezonería, pasaba días enteros con verdadero dolor de cabeza, intranquilidad y sumo agotamiento.

Quedaban pocos meses para terminar. Mi proyecto de investigación prospectivo estaba en camino. A las horas de hospital se añadieron horas de búsqueda, lectura y análisis y, al supuesto descanso en casa se le había cambiado el nombre por: hora de poner todo en orden.

Eso estaba haciendo ese día. Ordenando todas las ideas dejándolas bien estructuradas en el cuadernillo de la entrega parcial del proyecto de investigación. Me llevó mi tiempo, pero me sentía bien orgullosa por haber llegado ahí sin perderme y fue en el momento de transcribir mis letras a ordenador cuando se me apagó la luz.

De repente apareció una nube delante de mis ojos que me impedía ver con claridad, la sensación de preocupación fue repentina, me autoculpé al instante, por haber forzado tanto la máquina, por idiota, por no haberme acostado cuando tenía que hacerlo y en todo caso, seguir más tarde. Me quedé muda. No es que no pudiese hablar, podía perfectamente, pero realmente no sabía cómo decir a Héctor que no podía ver bien, así que dije.. me voy a la cama.

No dormí bien, mi cabeza no hacía más que dar vueltas, una sensación de náuseas y mareos se apoderó de mí y cada dos por tres debía encender la luz para situarme y saber en dónde estaba. La nitidez en mi visión era peor cada vez que esa maldita luz se encendía y traté de caminar al baño para tan solo mirarme en el espejo. Mi cuerpo no respondía igual, estaba lento, y envuelto en un halo de gris y sonido submarino. Bueno, eso podía entenderlo, estaba tan cansada que era imposible creer que fuese a responder bien a los movimientos.

Llegué al baño, y el espejo se había transformado en agua, como si me estuviese viendo a un pez en plena pesca submarina y sin gafas. Ni de cerca, ni de lejos, ni frotandome los ojos. Los latidos se apuraban en mi pecho y la falta de respiración por la angustia era notable. Llamé a mi padre, es médico, podría ayudarme aunque solo fuese para decirme: si es que mira que eres idiota...  y bueno, como tampoco era cuestión de autoinsultarme ni de recibir galletazos, me dijo, descansa..., si es que tienes que descansar, ponte un paño frio en los ojos y duerme.

Creedme que lo intenté y que solo lo conseguí por dos horas más, y cuando mi pareja llegó del trabajo y se adentró en la habitación, él no era él, era una mole moviendose sin cara, una silueta engrosada, un dibujo de caricatura con hipérbole.

En ese momento empezó todo.....

"Tu visión devendrá mas clara solamente cuando mires dentro de tu corazón... Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta." Carl Jung


lunes, 15 de abril de 2013

Prólogo


Quisiera empezar diciendo que este blog se trata de algo muy personal y que hace honor al nombre por su subjetividad refiriéndome en todo momento a mi modo de pensar o de sentir, lo que no significa que sea algo con la verdad absoluta... sino mi propia verdad, la que vivo, la que creo, la que siento y quizás hasta la que sueño. 

Mis letras no tendrían valor suficiente si fuese de otra manera, pues no sé escribir sino es desde dentro, y mi creatividad para crearme personajes externos es más bien poca..., yo, solo yo, dentro de mis propios límites. 

He esperado un tiempo para hacerlo, para ordenar mis fragmentos de vida y poder plasmarlos con la mayor intensidad posible, ajena al desquicio que pudiese causarme cualquier mal en un momento agudo. Preferí disfrutarlo y aprovecharlo para dejar los recuerdos como lo que son: simplemente recuerdos. 

Merecen una distinción aquellas personas que me arrancaron a hacerlo y, por ese motivo, dedico mi sentir expresado a mis padres, quiénes siempre supieron valorar tanto mis fallos como mis virtudes, aceptando mis bailes de letras como una de ellas. 

Me llamo Olalla. Tengo 31 años. Gallega de nacimiento y residente en Madrid. Me dedico a hacer sentir bien a la gente enferma y a inmiscuirme en sus problemas. Soy enfermera de vocación. Desde hace 10 meses tambien vivo el otro lado de mi profesión: Tengo esclerosis Múltiple (EM) y síndrome de Sjögren, y actualmente estoy aprendiendo a vivir con ambos, algo de forma subjetiva es bastante costoso, sobre todo a la mente. 

De la misma forma que cualquier persona que sufre este tipo de enfermedades, me encuentro perdida en este mundo tan dispar, y utilizaré este trozo de mundo cibernético para aliviarme de mis pesares y afrontar la vida con desahogo, esperando que mi experiencia personal sirva como ejemplo o proyección a aquella gente que se encuentra en una situación parecida. 

Tomaré aire para iniciar este viaje. Bienvenidos a mi pequeño mundo subjetivo.